Me quedé sorprendida un momento y revisé la conexión a internet. Luego intenté enviar un par de mensajes más.
Aún así, no se enviaron.
¡Uf!
Mateo realmente me había bloqueado.
Me quedé unos segundos en blanco, luego bajé lentamente el celular.
Que me haya bloqueado, pues que me haya bloqueado.
Supongo que esta vez sí es en serio, que ya no volverá a molestarme.
Mejor así.
A partir de ahora, mi vida volverá a la tranquilidad.
Aunque eso, en teoría, debería ser una buena noticia para mí, en el fon