Además, Javier había llegado junto a Alma.
"¿Acaso ahora también lo había tomado como uno más de sus acompañantes?", pensé. Mientras tanto, "Darío" se rio, burlón, mirando a Alma.
—La señorita Alma sigue siendo tan… generosa como siempre. Mire nada más, un acompañante más.
Con eso, miró a Javier con una intención clara. Antes de que Alma pudiera responder, escuché a Javier:
—No inventes cosas. Solo vine como invitado del señor Alboni para ampliar horizontes. No todos malpensamos las cosas como t