—Lárgate a un lado y deja de acercarte tanto a mi mujer. No vaya a ser que se te pegue el aire miserable de un juguete.
Era "Darío", que había regresado.
Cuando oí su segunda frase, por dentro me dieron ganas de reírme; me quedé sin palabras.
Mateo, bajo la identidad de Darío, de verdad se estaba pasando.
Waylon lo miró irritado y dijo, sarcástico:
—Ah, otra vez tú, bruto. Pero más vale que vigiles bien a tu mujer. Tiene demasiados ex; cuidado y no te deja por el siguiente.
—¿Se atrevería?
"Darí