No dije nada más y me di la vuelta rumbo al baño.
No sé si fue idea mía, pero sentí como si una mirada amenazante se me clavara en la espalda.
Igual, cuando giré para ver, no había nadie.
Qué extraño. Hace tiempo que Mateo no se aparece, y hace tiempo que no me sentía así, como si me estuvieran observando.
No tengo claro qué está pasando, pero algo no me deja tranquila.
Mejor comer rápido y volver a casa. Allá sí me siento a salvo.
Después de ir al baño, me lavé las manos, medio en automático.
D