Relajado, Waylon se acomodó en la silla y se quedó mirándome.
—¿Quieres preguntarme algo? Mejor olvídalo. Yo solo escucho palabras de amor —me dijo, divertido.
Me quedé callada por un momento. Bueno, ni modo; de todas formas iba a necesitar su ayuda más adelante, así que decidí seguirle la corriente.
—Está bien, acércate —le dije—; te las digo si eso es lo que quieres oír.
Henry suspiró de inmediato, claramente irritado por lo que estaba pasando, y caminó con fastidio hacia las escaleras.
Waylon lo miró de reojo y se rio un poco, burlón.
—No sabes nada de romance, muchacho —le gritó, y luego se inclinó hacia mí.
Henry blanqueó los ojos.
—Señorita Aurora, tenga cuidado. Ese hombre... es gay —me dijo, completamente serio.
Yo estaba tomando la sopa del desayuno que me habían traído las empleadas, y cuando escuché eso, por poco la escupí de la risa.
¿Waylon, gay? No podía creerlo. ¿Y cómo se supone que lo sabía Henry? ¿Sería que Waylon en serio intentó algo con él?
Mientras le daba vueltas