—Están en el auto. Bajen.
Después de decir eso, Henry llamó hacia el lado de la puerta.
De una vez, los dos guardaespaldas del asiento de atrás bajaron uno detrás del otro.
Mateo, en cambio, se quedó sentado dentro del auto.
El plan de Henry era el siguiente: como Jeison ya había visto antes a Mateo, era imposible dejar que se dejara ver directamente ante él.
Por eso, primero pensaba mostrarle a Jeison a los dos guardaespaldas que había traído.
Si Jeison aceptaba quedarse con ellos, Henry buscar