Callado y extrañado, Waylon miró cómo Mateo se alejaba.
Mateo levantó la vista hacia la oscuridad de la noche y dijo con sinceridad:
—Antes pensaba que eras una persona despreciable, rastrera, vengativa, calculadora y cruel. Pero ahora me doy cuenta de que, en realidad, también tienes un lado solidario y humano...
—¡Ja, no jodas! —lo interrumpió Waylon de inmediato, porque no lo soportaba—. Deja de decir estupideces tan cursis. ¿Yo, solidario? ¿Desde cuándo?
—¡Ja, ja, ja! —Henry se rio muy fuert