Henry se tensó de pies a cabeza; ni siquiera se atrevió a girarse. Incliné la cabeza para mirar y vi justo a la señorita Alma acercándose. La verdad es que hoy no hacía nada de calor; incluso refrescaba un poco. La señorita Alma llevaba un vestido largo de terciopelo y un moño alto; iba arreglada de forma elegante y sobria.
Rápido, intervine:
—Señorita Alma, Henry me ha estado enseñando con muchísimo empeño; hace un momento incluso me mostró una serie de movimientos de puño, por eso dijo que ten