La mirada llena de malicia de Jeison daba demasiado miedo. Sentí un escalofrío que me recorrió todo el cuerpo.
Miré a otro lado rápido y, de los nervios, me pasé la lengua por los labios.
Sentía que este hombre era todavía más retorcido y peligroso que Camila, mucho más difícil de manejar.
La locura de Camila estaba siempre a la vista: por muy feroz que fuera, no tenía verdadero poder ni capacidad real. No hacía más que usar su cuerpo y sus emociones para engañar a los hombres y convertirlos en