Chloe estaba jalándome para entrar a la casa cuando escuché un grito de furia y muy conocido detrás de mí.
Me asusté al reconocer la voz de Alan. Entonces... ¿Mateo vino con él?
Por un momento no fui capaz de voltear.
Chloe se molestó y volteó para regañarlo:
—Pero, ¿qué te pasa? ¿Estás ciego o qué? ¡Es Aurora! ¿Por qué gritas como loco?
Alan se acercó rápido, me agarró del brazo y me sacó del patio a empujones.
—¡Vete! Aquí no te queremos.
Chloe se asustó e iba a decir algo, pero Alan le gritó:
—¡No diga nada! Usted no entiende, de verdad. En el futuro no meta a cualquier desconocida en la casa. ¿Quién sabe qué intenciones trae?
—¡Ay, mocoso desgraciado! ¿Te volviste loco? —Chloe le dio un golpe en la cabeza—. ¡Abre bien los ojos! Es Aurora. Si la tratas así, cuidado y Mateo te da una paliza.
—¡Ja! —Alan se rio y me lanzó una mirada burlona—. Tranquila, aunque hoy te golpeara de verdad, Mateo no diría nada. ¿Me crees o no?
Apreté los labios y tuve que aguantarme las ganas de llorar.
C