De pronto, Mateo se dio cuenta de que había alguien afuera, junto a la puerta.Suspiró y fue directo hacia allá, apurado.
Me entró el pánico y me volteé de inmediato, metiéndome al pasillo de al lado.
Entré en un cuarto vacío.
Me quedé ahí un buen rato, pero no se oían pasos ni nada afuera.
Me mordí las uñas y, con cuidado, abrí la puerta para echar un vistazo.
Y ahí estaba Mateo, parado justo a la salida del pasillo, junto a… Camila.
No sé de qué hablaban, pero Camila sonreía y él tenía una cara