Camila y Carlos estaban en el patio, con bolsas de regalos en las manos.
Cuando Camila me vio, su expresión se puso tensa de inmediato.
Esperó unos segundos y luego se rio.
—¿Así que, mi querido hermano, por fin se dignó a regresar? —dijo, con tono sarcástico.
—Pensé que te habías quedado allá, tan feliz con ellos. Dime, ¿se sentía bien ver a esa pareja tan enamorada, viviendo su vida perfecta?
Se notaba el sarcasmo en cada palabra.
Javier no le respondió. Simplemente me tomó de la mano y me lle