—¡Basta! —Javier gritó y se puso de pie de golpe.
Cruzó la habitación, agarró a Camila del brazo y la arrastró hacia la puerta.
—¿Qué haces? —Camila forcejeó tratando de zafarse.
Carlos se puso nervioso e hizo el intento de meterse, pero Javier lo frenó con una mirada seria.
—Esto es entre hermanos. No te metas —dijo tranquilo, pero su voz sonó tajante.
Sin darle más opción, la sacó de la casa.
No pude evitar reírme con desprecio mientras miraba a Carlos.
En el fondo, tuve que admitirlo. Como he