Las manos de Mateo, sobre el volante, se tensaron de inmediato.
Él quedó tenso; no dijo nada, solo miraba fijamente hacia adelante.
Pero se notaba que no estaba contento.
Bajé la vista y dije en voz baja:
—Solo quiero resolver esto cuanto antes. Si todo sale bien, vamos a poder sacar a Alan. Además, el asunto de Alan no puede seguir retrasándose y Waylon nos vigila, a mí y a los niños. Quiero terminar con esto pronto, para que tú no tengas que vivir atado a él por lo de Alan.
Mateo apretó los la