Sentada frente a nosotros, la señorita Renata soltó un gesto de desagrado, pero Darío actuó como si no hubiera oído nada. Fue Ricardo quien suavizó el ambiente.
—Darío es así, no le importan las formalidades.
—Lo que más detesto es esa actitud refinada que tienen ustedes, parecen hipócritas de corbata. Para comer, se la pasan dando pequeños sorbos como si el tiempo sobrara, cuando terminan, la comida ya está fría.
Darío respondió de forma brusca, mientras masticaba el pastel.
Casi no pude conten