Stefano Narra
Ella se quedó dormida en mis brazos. Me destrozaba verla así, porque no podía hacer nada más que acompañarla, estar con ella, y procurar que Mía recibiera el mejor tratamiento posible. Pero aún así no podía garantizarle que la vida de Mía no estaría en peligro.
La llevé a la cama y siguió durmiendo. Por la mañana, mi sorpresa fue enorme al ver que ella se levantó como si nada hubiese pasado. Se dio una ducha y se maquilló, creo que intentaba disimular sus ojos hinchados e irritad