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Después de recuperarme de la impresión que me causó, la solicitud de amistad de Iliana, apenas pudo terminar de desayunar, Anahí comía complacida y feliz, no podía dejar de reírse por mi actitud infantil con respecto al tema.

-Pareces un adolescente nanito-  se burlaba mientras terminaba de comer para arreglar sus cosas.

-¡Deja el fastidio y mejor apúrate que se me hace tarde!-  debí haber estado rojo

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