Capítulo 14
La noche anterior había sido una auténtica tortura para Samuel. Su mente no dejaba de divagar hacia Alía, esa mujer que lo volvía loco con solo pensarla. Su excitación era palpable, un fuego que ardía en su interior, y su esposa no ayudaba en absoluto a calmarlo; de hecho, había pasado toda la noche sobre él, moviéndose con una pasión que lo dejaba exhausto pero insatisfecho en el fondo de su alma. Cada roce, cada susurro, solo avivaba más el deseo por la única que realmente ocupaba su corazón: