Los ojos que la ven de par en par con bastante lujuria hacen que esta salga rápido del agua. Evangeline siente la garganta seca cuando siente la necesidad de excusarse por hacer lo que estaba haciendo, pero antes de que hable es recostada del vidrio que da paso a la ducha. Y pronto sus labios menores son atacados por una lengua ágil que la obliga a cerrar las piernas.
La castaña cierra los ojos sintiendo el calor hacerse más grande en su vientre, y no puede dejar de moverse.
—Mírame Eva.
Ella o