Tal como Magnus le había dicho la noche anterior, a tempranas horas de la mañana llegó un paquete a la mansión para Evangeline. Este fue recibido por Thalia, quien no tan familiarizada se pierde un poco antes de tocar la puerta de la chica.
La castaña abre a puerta mientras se estira. Al ver a Thalia la abraza con fuerza y le pide que pase, y aunque la señora se niega al inicio, Eva la convence.
La señora Thalia ve la habitación y sonríe un poco.
—Está muy bonita, señorita Evangeline.
—¿Verdad