26: El acuerdo.
En último instante Magnus decide que no van a comer helado. Así que le indica a su chófer que cambie el rumbo.
Evangeline se ha quedado plácidamente dormida en la parte trasera del auto y no puede parar de verla cada cierto tiempo.
Es la forma en la que sus labios se ven, tan tiernos, sus pequeñas pestañas, su rostro angelical, su piel sin ninguna marca; delgada, frágil, temblando a medida que su lengua la exploraba y probaba por primera vez.
El ojiazul traga hondo cuando la imagen de su mujer