Dominic.
No podía seguir callado, desde luego que me di cuenta de su confusión y solo quería disipar sus dudas.
Tampoco hace falta que ella me responda con palabras, pues su cuerpo lo hace con acciones.
Nos entregamos al placer toda la mañana y por la tarde le preparé de comer.
Este es un sueño hecho realidad, uno que tuve desde mi infancia, y que hoy puedo decir que lo he logrado.
Sin embargo, necesito contarle toda la verdad, necesito que sepa todo lo que conlleva estar conmigo.
Estamos