Sábado por la mañana.
Trato de entrar a su edificio y me echan cual vil perro a la calle, la muy lista pidió que no me dejaran entrar.
Me quedo como imbécil en la acera, con el ramo de lilas moradas y sus chocolates favoritos.
Me siento en la banqueta, nunca imaginé que esto terminara así, la peor de las pesadillas se está haciendo realidad.
Elevo la cara y veo como sale el muy chulo de Dominic, lleva un conjunto de chándal gris y va en sandalias.
Como si ya viviera aquí, se que ambos