Dominic.
Después de hablar, Mandy y yo, hicimos una pijamada, la verdad solo quería estar con ella y abrazarla.
Así que vimos películas románticas donde no podía faltar Orgullo y prejuicio, si, como toda buena enamorada, mi novia ama al señor Darcy.
Así que entre palomitas y gritos de Mandy, pasamos una velada tranquila, hasta que se quedó dormida y me tocó llevarla a la cama.
La verdad no había dormido tan bien en años, y ayer fue una noche magnífica. Cuando despertamos, me ofrecí a ir por su