El padre de Julio agarro a María, pero ella no quería irse, prefería hincarse y dejar que sus rodillas se desgarran y desangraran, pero ella esperaría hasta el final, hasta que Julio se digne hablar con ella.
—¡No! —Grito María.
—María no tiene caso que sigas viendo a mi hijo, tranquila, te suplico que le des tiempo, o es capaz de matarte —dijo el padre de Julio.
—Despues de lo que el amor de mi vida me hizo ayer, no pienso irme, Julio me ama, solo necesito tiempo —agrego María.
—No entiendo de