Al llegar a la mansión de sus padres, se bajó de su camioneta enojado, con ganas de tirar todo de la furia que sentía.
Metió la llave en la chapa y la abrió violentamente y vio a sus padres, Julio frunció el ceño y sus padres se quedaron viéndole.
—Hijo ¿Qué pasa? —Pregunta la madre de Julio.
—No me casare, no porto a María, voy a ir a tirarla donde la encontré, ya no me sirve, no se porque la salve del río hubiera dejado que se ahogara —dijo Julio con rabia.
—Hijo, cálmate, no te entiendo, per