El hombre enmascarado contempló a María con ojos cargados de admiración y afecto. se la llevo a la habiatación. La tenue luz de la habitación realzaba sus rasgos misteriosos y atrayentes. Se encontraban en un momento de conexión profunda, donde las palabras parecían superfluas y los sentimientos fluían libremente entre ellos.
María, a su vez, se sentía atraída por la presencia enigmática del hombre. A pesar de su máscara, percibía la honestidad en sus ojos y la sinceridad de sus acciones. Estab