22. Enredo Valenciano
Alba, con el corazón latiéndole fuertemente, respiró hondo. La luz dorada del sol de la tarde bañaba a la concentrada mujer que leía con una tranquilidad envidiable.
La desconocida, que parecía tener unos veintidós años, levantó la vista para observarla con evidente desconcierto. Tenía el cabello obscuro recogido en una coleta, y unos ojos grandes y amarillos que parecían un poco asustados.
―¿Quién eres tú? ―soltó Alba con la voz un poco más aguda de lo normal.
―Soy Ana ―respondió la mujer con