Capítulo 7. Ego herido
POV Lira
El rugido silencioso del motor del Bentley no lograba ahogar la furia que emanaba de Knox Spencer. Yo estaba sentada a su lado, mi cuerpo aún vibrando por la adrenalina del beso que había sacudido la gala.
El aroma a cuero fino y colonia costosa en el habitáculo se sentía opresivo, y la oscuridad envolvente hacía que la tensión entre nosotros fuera la única luz palpable. Mi mano, que aún sentía el calor de su mandíbula, temblaba. Mis labios, ligeramente hinchados, ardían con el recuerdo de su respuesta inesperadamente feroz.
La tensión en el coche era un gas inflamable. Knox no había dicho una palabra desde que salimos de la mansión Lenux. Sus manos apretaban el reposabrazos con tal fuerza que sus nudillos estaban blancos, y su perfil estaba tan duro como el acero. Él respiraba profundo, un sonido controlado que traicionaba el caos interno.
—¿Satisfecha con tu espectáculo, Lira? —Su voz fue la primera en romper el silencio, tan baja y cortante que era más un gruñido. El f