El silencio está presente, Renata con su rostro rojizo no sabe como más seguir, ella simplemente procura buscar una solución que no encuentra.
—No pasa nada, sé muy bien que le diste ilusiones a mi hermano; aunque es bien pendejo no me supera a mí, me queda el consuelo de que tú lo dejaste a él alborotado. —Thiago acaba de refrescar su mente de la manera más satisfactoria.
—Si es cierto lo hice sin la intención de lastimar, todo por mi inmadures, es verdad que no entiendo lo que siento por ti T