Bárbara entra a la habitación donde está Renata, ella saca el arma que tenía escondido dentro de su camisa y le empieza apuntar a su hija, el corazón de Renata está paralizado.
—¿Estás mal mamá? puedes ir a una cárcel.
—Así… Pues si no te callas el destino de Thiago será peor al de ustedes dos, no creas que olvido que tu llevas mi adorado nieto —dice Bárbara quitándole todo el impulso de gritar a Renata.
—Tendrás esta culpa hasta el día de tu muerte —Renata nunca se agotará de reprocharle.