Thiago humedece su cuerpo, cada gota de agua que le cae sobre su piel, percibe que es las caricias de las manos suaves de Renata, él cubre sus ojos intentando que ella no se le borre de su mente.
Mientras tanto, Renata está sentada sobre la cama moviendo sus piernas bastante inquieta, algo en su mente le dice que debe salir para no caer en tanta tentación.
«No puedo hacer nada más, sería arrepentirme, aunque podría sacar una excusa para no estar tan a la vista, maldita sea que me está sucedien