Minutos después, sobre un ancho sillón de cuero, dentro de una habitación de recepción de paredes blancas e iluminación ligeramente verdosa, estaban sentados los "hermanos" y la niña, siendo custodiados por un serio militar en la puerta, el cual se encontraba parado con los pies separados y las manos hacia atrás.
Sintiendo el trato que les daban como muy sospechoso, Tarek se encerró en mente planeando su siguiente movimiento. Su intensión era escapar y corregir lo que había provocado, pues se c