Colocándose por delante del señor Luque y con ansias visibles en su cuerpo, Tarek se ofreció a echar una mano: —Permítame señor. Soy su "hermano". Yo la acompañaré—.
El jóven se giró de inmediato y apuntó su andar en dirección a Kayla, con su rostro emanando seriedad y sus ojos curiosamente perdidos en su mente; una expresión muy extraña para un momento que suponía ser alegre.
Mientras que, por su parte, Kayla hacía crecer su sonrisa con cada paso cerca de su "hermano". Para ella era un momento