Tarek juntó a su familia tras su espalda y mostró el pecho ante el alterado sujeto armado, aún con esa expresión de ceño fruncido o ojos saltones llenos de furia.
El soldado, quien había tomado el trabajo de guardia hacía un par de semanas, sintiéndose amenazado por el joven tras la derrota de su superior y sin intención de tolerar la humillación que había recibido el cuerpo militar con ese acto, puso el ojo en el visor de su arma decidido a saciar su venganza, aun sintiendo la mezcla de nervio