Mientras tanto, en medio de la poca visibilidad que ofrecía en camino debido a fallas eléctricas ocasionadas por la destrucción, Tarek y Gaby se guiaban a ciegas, siguiendo instintivamente las indicaciones que brindaban sus memorias, palpando las paredes y avanzando uno detrás del otro. Tenían los ojos entrecerrados y media cara cubierta con parte de sus prendas, con el fin de mitigar los efectos de aspirar el polvo en el aire.
Mientras seguían ese camino, unos pocos metros más adentro, Tarek,