Volviendo en el tiempo, los "hermanos" apreciaban con melancolía aquella pequeña casita de arena que ahora solo alojaba gratos recuerdos en su interior. Tarek rememoraba la rutina despreocupada y llena de travesuras que tenía en ese entonces, mientras que Kayla, quien había pedido la tenencia de su niña, le enseñaba a ésta el origen suyo en esas tierras con una breve y amena explicación.
El anciano, quien se hallaba a un lado, viéndo entretenidos a los jóvenes con lo observado, intentó hacerse