Una vez recuperada la mujer, la familia se fue movilizando en dirección hacia la entrada del búnker, lugar desde donde los guardias los esperaban.
Debido al incidente anterior, Kayla observaba a los hombres aún con enojo. Ellos, con cada paso que daba la mujer al acercarse, le sonreían más, atraídos por su belleza, su rudeza y el cabello suelto alborotado por el viento que le daba toques salvajes al aspecto de la joven.
Una vez frente a frente la familia y los soldados, estos los detuvieron, si