Mundo ficciónIniciar sesiónDel autor de "Los cuentos de Viento del Sur" Sacnicté ha recibido un curioso encargo escolar: fingir una amistad por correspondencia con una persona del extranjero. Emocionada, pretende escribir un correo electrónico a una niña en Alemania. Para imprimir realismo a su proyecto, envía el mensaje a pesar de saber que el destinatario no existe. La idea es recibir una carta de rechazo automático por parte del servidor. La lógica, sin embargo, juega en su contra, y una curiosa respuesta aparece en su bandeja de entrada... ¿Es alguna especie de broma? ¿De dónde ha salido la tal "Gretel" de la "Nueva Alemania"?
Leer más—Cartas— puntualizó la docente—. De eso trata el proyecto, de escribir cartas.
—¿Quiere decir en papel? ¿Cómo en la antigüedad?
—¿La antigüedad? Vaya… no, no como en “la antigüedad”, Susana. Será a través del correo electrónico…
—Ya nadie usa eso… —interrumpió un muchacho de la última fila del salón.
—Eso no es cierto, muchas compañías aún… olvídenlo… solo sigan mis indicaciones y nadie tendrá porque obtener una mala calificación ¿De acuerdo?
Una especie de murmullo de aprobación se dejó escuchar en el aula. La profesora Martínez tomó el desanimado asentimiento como un “triunfo” ante la apatía escolar y prosiguió con su explicación:
—El proyecto consiste en enviar una serie de correos electrónicos a un amigo en el extranjero. Un amigo hipotético, claro está.
El silencio sepulcral que siguió a su declaración provocó en ella una oleada de crecientes dudas. Por un lado, quizá había logrado capturar la atención de sus alumnos por primera vez; por el otro, posiblemente solo había conseguido confundirlos con la palabra “hipotético” …
—Hipotético quiere decir “supuesto, irreal, falso” …
La clase asintió con lentitud y desinterés. Todo había vuelto a la “normalidad”.
—Ese “amigo falso” recibirá de su parte al menos 10 “mails”, y en él deberán detallar aspectos característicos de nuestra localidad, la historia y/o geografía del país, así como también la clase de relación que tienen con sus respectivas familias. A su vez, será imprescindible que pregunten cosas respecto a las costumbres y tradiciones de su “amigo”. Entre más completos sean sus correos, mejor calificación obtendrán. La primera tarea deberá entregarse mañana. Quiero el nombre —inventado, obviamente— del destinatario, así como su edad, ocupación y ubicación geográfica. Es todo, pueden retirarse.
El salón de clase se vació casi de inmediato tras la indicación final. La profesora Martínez suspiró y se dejó caer sobre la vieja silla ubicada tras su escritorio. Cerró los ojos y se imaginó a sí misma disfrutando de unas merecidas vacaciones en Puerto Vallarta. Inmersa en su propio mundo y ensoñaciones, no se dio cuenta de que su alumna más destacada seguía en el salón. La joven Sacnicté permanecía sentada en su pupitre, presa de una enorme e inexplicable emoción.
La plaza principal de Yaxchilán luce atestada de gente. Pocas veces se le ha visto así de repleta.El sol pega de lleno en el rostro de un joven soldado y lo obliga a cerrar los ojos. Su oficial lo reprime enseguida y le obliga a formarse en la primera fila del pelotón de fusilamiento. El muchacho acepta de mala gana y se coloca junto a un veterano que parece estar disfrutando el momento.—¿Es difícil? —pregunta, más que nada por hacer conversación.El hombre lo mira lleno de malicia y dice:—Nein. Disparar es fácil, lo complejo puede ser el remordimiento. Yo sugiero pensar que son patos.El joven militar traga saliva y responde:—Pero estos no pueden volar…—¡Ah, ya no! Pero antes sí, y les salió caro…El muchacho tuerce la boca
Sacnicté 19—No. Esto no tiene sentido, no puede ser posible…— murmuró la niña para sí misma tras contemplar el mensaje que aparecía en su pantalla.Sin saber qué hacer a continuación, se echó a llorar sobre el teclado de su computadora y permaneció así durante incontables minutos, presa de la tristeza y la desesperación.No muy lejos de su escritorio, un teléfono celular vibraba con insistencia.—Déjame en paz— murmuró Sacnicté—. Déjame en paz…Y como si la hubiera escuchado, el teléfono dejó de sonar.Ahora solo había silencio y nada más._________________________________________________________________________________________________________________Para: s4c_n1ct3_5
Para: gretelkf2008_d@imail.comAsunto: ¡Huye!¡No puedes hablar así! ¡¿Acaso no quieres vivir?! ¡Vete de ahí, ya! Tienes que dejar tu casa y buscar refugio en la selva. Te aseguro que, tras el incendio nadie irá a buscarte. Tus papás no van a delatarte, seguro inventarán algo para cubrir tu escape.¡Huye, Gretel! Vete, tienes que hacerlo. Salvar la vida jamás es cobardía. Tienes que pensar en que habrá nuevas oportunidades, y que lo que sea que busque tu gobierno se olvidará muy pronto, porque no existe ningún peligro para ellos en la computadora de una niña…Vete, escóndete y aguarda por el momento preciso de regresar. Todo estará bien, pero deja ese maldito lugar cuanto antes.Si puedes, escríbeme para saber que has decidido irte. Así estaría más tranquila…XOXO~SA
Para: s4c_n1ct3_5674@imail.comAsunto: Ich bin bereitHola, lieber freund…. Seguí tu consejo y me reuní con mis padres a ver la televisión en la estancia familiar. ¿Sabes qué ocurrió? Los noticiarios de todos los canales cubrían un acontecimiento singular con especial devoción: un incendio forestal de proporciones casi épicas en la selva Lacandona. Sí, así es, justo en el “circuito” donde habita (o habitaba) Alaric.Según los reporteros, las llamas se habían extendido desde un campamento de excursionistas descuidados que habían dejado encendida una fogata. ¿Puedes creer esa basura? ¡Quieren hacernos creer que ese maldito incendio fue accidental!¿Por qué nos tratan así?Mis papás se han mostrado consternados por el hecho de que la naturaleza no debería resultar dañada de
Último capítulo