A Marta le recorrió un escalofrío por todo el cuerpo, pero apretó los dientes para no sonar asustada.
—Pierda cuidado, señora Fonseca. Sé perfectamente lo que nos estamos jugando.
Colgó la llamada y se dejó resbalar contra la puerta hasta quedar sentada en el suelo, con el sudor frío empapándole la frente.
Sabía que Milena era una mujer de cuidado, pero en este momento no le quedaba de otra más que jugársela el todo por el todo.
Milena dejó el celular sobre la mesa y, al darse la vuelta, se to