El viento le alborotaba el cabello a Raina, que seguía asomada por la ventanilla con los ojos clavados en Iván. Él metió la mano en la guantera, sacó la libreta y se la mostró sin más.
—Ella está aquí, en mi libreta de familia —dijo, sin darle vueltas.
A Raina se le cruzó por la cabeza la escena de la boda, cuando la familia Herrera llevó al notario hasta la ceremonia para firmar ahí mismo.
Se le escapó una sonrisa ladeada, con un dejo de burla.
—¿Y el nombre que aparece ahí es el de la mujer q