Mundo ficciónIniciar sesiónYo me encontraba embrujado, hechizado por mi esposa. No podía soltarla, y más que eso, no quería soltarla, temía a que me vuelva a dejar y yo, en verdad, ya no estaba preparado para dejarla ir.
Me había vuelto dependiente de ella, de su esencia, de su compañía, de toda ella. La sonrisa no abandonaba mi rostro en ningún momento, y no me importaba en absoluto si eso eliminaba de mí el hombre temperamental y rígido con q






