Enzo entró en el reservado VIP del Club Nero. Llevaba una sonrisa perezosa en el rostro. Las chicas olvidaban sus nombres cuando sonreía. Los chicos pensaban que era débil. Pero era inteligente. Dejó su vaso sobre la mesa y miró a su primo Luca al otro lado. Luca tenía un aspecto terrible. La camisa medio abierta. Sus ojos verdes estaban oscuros. Enzo conocía esa mirada. Era obsesión. Te jodía la cabeza. Podía matar a gente.
—Joder, Luca —dijo Enzo, manteniendo la voz ligera y divertida. Ese pa