—César, cambia esa cara, solo quiero que ser admirada, eso no significa el permitirles acercarse. Vuelvo a decirte, no soy como tú, aunque tengo una gran excusa para igualarme a ti.
» No obstante, tengo dos preciosos hijos y en sus miradas me dicen todos los días cuando me adoran, y por nada del mundo quiero que ellos dejen de admirarme. Eso incluye tener mi reputación intachable. Estaré con mis amigas y mi suegra.
—Bonita.
Apreté las manos, no querían que vieran su precioso cuerpo, era mío. «D