—Me alegra. Estaré más tranquila, hay que estar muy seguros, Sandra es la mamá de Ernesto y al parecer Alejo no sabe o no le importa.
—Apuesto que no sabe, somos testigos del amor a su hijo, tal vez el pecado de él es que pasa mucho tiempo trabajando y no ve.
—En eso tienes razón, hablaré con él.
Volví al presente. Por más que Sandra haya resultado ser una solapada, no creo que llegue a ser una maltratadora y menos de su propio hijo. Guardé todo, al tomar mi bolso volví a ver la carta del día d