Los oídos se me taparon, en ese instante me di cuenta de que no estaba lista para separarme, no pude decir nada.
—Mis padres me pidieron dejarte ir, porque los dos nos hemos hecho daño, yo causándotelo y tú asumiéndolo, ellos tienen razón, nos llevan años de experiencia, no fue nada fácil de mi parte firmarlo. —Las lágrimas salían y salían.
» No llores, Bonita. —En ese instante mis labios comenzaron a temblar. En el fondo tienen razón. Necesitamos un tiempo para nosotros mismos—. Pronto dejarás