Después de colgar, Isabella organizó minuciosamente las notas de la reunión de hoy y decidió enviarlas al profesor Ortiz.
Al abrir la puerta, vio a Esteban a punto de tocar el timbre.
Isabella frunció levemente el ceño: —¿Por qué insistes en seguirme, Esteban?
—¡Ah, Edgar, te gusta llamarlo por su nombre completo! — Esteban apretó los dientes, con un tono amenazante. —Te advierto, Isabella, es mejor que te mantengas alejada del hijo de Estrella del Sur Empresas. ¡No es alguien de tu posición y l