Dasha llevaba una rutina estricta y bien organizada. Hacia poco su hermana y madre se habían cambiando a departamento distintos. Ella en la mañana, tomaba de la mano a Megan, y la llevaba al colegio. Luego regresaba a casa, se dedicaba a sus clases de ruso, a sus sesiones de terapia psicológica, y a las tareas del hogar. Por la tarde, volvía a recoger a Megan, y ambas compartían el resto del día entre juegos, cuentos y las pequeñas obligaciones que una vida tranquila exigía. Había hecho progres