Las palabras en boca de Ahmed son un agravio a mis cansados oídos. ¡Cómo se empeña en recordarme mi clan cada vez que tiene una oportunidad! Lo hace con premeditación, para afianzar una barrera emocional entre nosotros.
—Creo que las normas de buena educación dictan que uno debe devolver el saludo. He dicho buenas tardes, Amira Salem. —Repite con aparente indiferencia.
Navego en el contraste de sus ojos grises con su piel dorada por el sol. Recuerdo que la primera vez que le vi, creí que me ha