(Narra Fátima)
He tenido que hacerlo. Bien sé que de cada una de mis decisiones penden cientos de vidas, en especial, la mía propia. Sin embargo, no sería humana si el sufrimiento de mi hija me dejase impasible. Ya he pasado de largo demasiado tiempo por delante de su dolor, consolándome con que lucho por un bien mayor.
En esta batalla he perdido mucho. He dejado de respirar para mí porque llevo el aliento de otros dentro de mis pulmones. He esbozado una sonrisa falsa, me he vestido de estatua